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Reunión domingo 5 de Abril 2015

Gracias Señor por la noche que nos diste hoy, gracia por hacernos sentir la presencia de Tu Espiritu Santo, gracias por cada una de las personas que asistieron hoy a este servicio y sobre todo gracias Señor por darnos el privilegio de participar y de servirte en esta reunión. Gracias por habernos dado a todos los que servimos en esta comunidad tanto el querer, como el hacer y la fuerza para poder participar de éste día tan importante en el que celebramos la resurección de Tu hijo.

Hoy celebramos otro cumplimiento de la profecía, el momento importante para nosotros los gentiles porque a partir de la muerte de Jesucristo nosotros podemos participar de su muerte y de su resurrección y ser parte de Su Reino, por medio de aceptar el sacrificio que Él hizo en la cruz gozamos de vida eterna.

El tema de hoy fue: “Esperanza” y la idea grande de hoy fue: “la resurección nos da esperanza verdadera y completa” muchas veces y en general no tenemos esperanza en esta vida, muchas veces somos nos preocupamos mucho por lo que va a pasar, nos frustramos con los demás, pensamos que las cosas que deseamos no van a ocurrir, vivimos como que este mundo es lo más importante, vivimos sin la esperanza de la vida eterna.

Por creer que Jesucristo venció la muerte y tuvo victoria sobre ella y nosotros  por haber aceptado su evangelio tenemos esperanza y podemos tener vida eterna junto al Él, podemos luchar contra el pecado y vencerlo, el mismo poder que levantó a Jesús de la muerte es el mismo poder que mora en nosotros cuando lo aceptamos por arrepentirnos y bautizarnos.

Además, hermanos, les anuncio el evangelio que les prediqué, que es el mismo que ustedes recibieron y en el cual siguen firmes. Por medio de este evangelio serán salvados, siempre y cuando retengan la palabra que les he predicado. De no ser así, habrán creído en vano.

En primer lugar, les he enseñado lo mismo que yo recibí: Que, conforme a las Escrituras, Cristo murió por nuestros pecados; que también, conforme a las Escrituras, fue sepultado y resucitó al tercer día; y que se apareció a Cefas, y luego a los doce. Después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos aún viven, y otros ya han muerto. Luego se apareció a Jacobo, después a todos los apóstoles; y por último se me apareció a mí, que soy como un niño nacido fuera de tiempo. A decir verdad, yo soy el más pequeño de los apóstoles, y no soy digno de ser llamado apóstol porque perseguí a la iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia para conmigo no ha sido en vano, pues he trabajado más que todos ellos, aunque no lo he hecho yo, sino la gracia de Dios que está conmigo. Pero ya sea que lo haga yo, o que lo hagan ellos, esto es lo que predicamos y esto es lo que ustedes han creído.

Pero, si se predica que Cristo ha resucitado de entre los muertos, ¿cómo es que algunos de ustedes dicen que los muertos no resucitan? Porque, si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, nuestra predicación no tiene sentido, y tampoco tiene sentido la fe de ustedes.Entonces resultaríamos testigos falsos de Dios por haber testificado que Dios resucitó a Cristo, lo cual no habría sucedido… ¡si es que en verdad los muertos no resucitan! Porque, si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, la fe de ustedes no tiene sentido, y ustedes todavía están en sus pecados. En tal caso, también los que murieron en Cristo están perdidos. Si nuestra esperanza en Cristo fuera únicamente para esta vida, seríamos los más desdichados de todos los hombres; pero el hecho es que Cristo ha resucitado de entre los muertos, como primicias de los que murieron; porque así como la muerte vino por medio de un solo hombre, también por medio de un solo hombre vino la resurrección de los muertos. Pues así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.  Pero cada uno en su debido orden: en primer lugar, Cristo; y después, cuando Cristo venga, los que son de él. Entonces vendrá el fin, cuando él entregue el reino al Dios y Padre, y haya puesto fin a todo dominio, autoridad y poder.  Porque es necesario que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies, y el último enemigo que será destruido es la muerte. Porque Dios sujetó todas las cosas debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas quedaron sujetas a él, es evidente que esto no incluye a aquel que puso todas las cosas debajo de sus pies. Pero una vez que todas las cosas queden sujetas a él, entonces el Hijo mismo quedará sujeto al que puso todas las cosas debajo de sus pies, para que Dios sea el todo en todos. 1 Cor. 15:1-28

Señor gracias por el mensaje de hoy, te pedimos que nos ayudes a vivir con la esperanza de vida eterna, que nos des el deseo de luchar por llegar contra nuestro pecado y así llegar a Tu Reino. Te lo pedimos en nombre de Jesucristo nuestro Señor, Amén.

Que tengan una semana linda y llena de bendiciones;

Jackie C.

              

Reunión Jueves 2 de Abril 2015

Pero sucedió que de pronto en el camino, ya cerca de Damasco, lo rodeó un poderoso haz de luz que venía del cielo y que lo hizo rodar por tierra, mientras oía una voz que le decía: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?» Y él contestó: «¿Quién eres, Señor?» Y la voz le dijo: «Yo soy Jesús, a quien tú persigues. [Dura cosa te es dar de coces contra el aguijón. Él, temblando de temor, dijo: “Señor, ¿qué quieres que yo haga?” Y el Señor le dijo:] Levántate y entra en la ciudad. Allí se te dirá lo que debes hacer.»

Y el Señor le dijo: «Ve allá, porque él es para mí un instrumento escogido. Él va a llevar mi nombre a las naciones, a los reyes y a los hijos de Israel. Yo le voy a mostrar todo lo que tiene que sufrir por causa de mi nombre.» Ananías fue y, una vez dentro de la casa, le impuso las manos y le dijo: «Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo.» Al momento, de los ojos de Saulo cayó algo que parecían escamas, y éste recibió la vista. Luego que se levantó, fue bautizado;

Enseguida Pablo comenzó a predicar en las sinagogas, donde afirmaba que Jesús era el Hijo de Dios.

Mientras tanto, las iglesias en toda Judea, Galilea y Samaria vivían en paz y eran edificadas en el temor del Señor, y su número iba en aumento por la fuerza del Espíritu Santo.

Cuando Pedro lo vio, le dijo: «Eneas, Jesucristo te ha sanado. Levántate y arréglate.» Y Eneas se levantó enseguida.

Pedro se levantó y se fue con ellos. Cuando llegó, lo llevaron a la sala. Allí, todas las viudas lo rodearon y, mientras lloraban, le mostraron las túnicas y los vestidos que Dorcas había hecho cuando vivía.

Esto llegó a saberse en toda Jope, y muchos creyeron en el Señor. (‭Hechos‬ ‭9‬:‭3-6, 15-18, 20, 31, 34, 39, 42‬ RVC)