Que linda noche, cada miércoles le digo a Felipe, éste fue el mejor estudio del año, gracias a todas por haber venido, gracias por compartir sus testimonios, son de mucha enseñanza para las que los escuchamos.
El domingo hablamos de que cuando tomamos nuestra decisión de seguir a Jesús él se convierte no solo en nuestro salvador si no que también en nuestro Señor. Nos comprometimos a darle todo lo que somos y todo lo que tenemos, pero como vimos las circunstancias de la vida, enfermedades, pecados, nuestros placeres, las cosas que no queremos soltar, nuestros idolos se vuelven nuestros amos y no permitimos que Jesús sea el Señor de nuestra vida. Al leer del libro de Apocalipsis Jesús nos hace ver bien claro que cuando nosotras no le obedecemos y no nos rendimos a su señorío lo que nos espera es la muerte eterna, nuestros nombres serán borrados del libro de la vida, pero si nos arrepentimos, luchamos, perseveramos y le obedecemos ganaremos vida eterna junto a él.
Pero tengo contra ti que has abandonado tu primer amor.
Así que ponte a pensar en qué has fallado, y arrepiéntete, y vuelve a actuar como al principio. De lo contrario, vendré a ti y, si no te arrepientes, quitaré tu candelero de su lugar. Apocalipsis 2:4-5
Haz memoria de lo que has recibido y oído, y ponlo en práctica y arrepiéntete. Si no te mantienes vigilante, cuando menos lo esperes vendré sobre ti como un ladrón. Apocalipsis 3:3
El que salga vencedor será vestido de blanco, y jamás borraré su nombre del libro de la vida, sino que lo reconoceré delante de mi Padre y de sus ángeles. Apocalipsis 3:5
“Yo sé todo lo que haces. Delante de ti he puesto una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar. Aunque son pocas tus fuerzas, has obedecido mi palabra y no has negado mi nombre. Yo haré que esos que en la sinagoga de Satanás dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten, vayan y se arrodillen ante ti, y reconozcan que yo te he amado. Apocalipsis 3:8-9
“Yo sé todo lo que haces, y sé que no eres frío ni caliente. ¡Cómo quisiera que fueras frío o caliente! Pero como eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Apocalipsis 3:15-16
Para que seas realmente rico, yo te aconsejo que compres de mí oro refinado en el fuego, y vestiduras blancas, para que te vistas y no se descubra la vergüenza de tu desnudez. Unge tus ojos con colirio, y podrás ver.
A todos los que amo, yo los reprendo y los castigo; así que muestra tu fervor y arrepiéntete. ¡Mira! Ya estoy a la puerta, y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, yo entraré en su casa, y cenaré con él, y él cenará conmigo.
Al que salga vencedor, le concederé el derecho de sentarse a mi lado en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado al lado de mi Padre en su trono. Apocalipsis 3:19-21
Dios te pido que no nos pongamos sordas ni ciegas a tu llamado, ni que nos entreguemos al pecado, danos oidos que escuchen tu voz y que te obedezcamos lo mejor que podamos. Amén
Que Dios las continue bendiciendo.
Jackie C